Ahora que ya no estás,
subo más ligera la cuesta.
Me cuentan el susurro del árbol,
Me cuentan el susurro del árbol,
la hoja trémula bajo mis pies:
atrás quedaron el ruido y la furia.
atrás quedaron el ruido y la furia.
Ahora que ya no estás,
no marea el andar,
la sonrisa se ensancha,
ni las moscas me turban.
Ahora que ya no estás,
cesó de lagrimear la cera.
No creas que el amor ha perdido su corsé.
Bombea aún una promesa
que pronto estallará la crisálida
con renovado resplandor.
¿Te has fijado en la forma del rayo?
En vivas lanzas se retuerce.
Más en lugar de hendirse,
pajareará sobre el tejado
a tu regreso al hogar.
Así será.
Ni se sabe en cuánto tiempo,
pero será.
Lo anuncia la estación
que es más experta en devenir
que la propia hormiga.
Pero ahora que aún no estás,
deja,
déjame que por una vez,
y mientras tanto,
disfrute cada lluvia.
Ahora que no estás,
ResponderEliminarsiento la vida a rienda suelta