Querida invierno,
Ahora que tú no estás
la vida es incierta e insegura y
requiere de perspectivas constantes
que demandan mucho esfuerzo
y discusión
Querida invierno,
Ahora que tú no estás
alarga el día y he crecido varios cm,
mi analítica ha ganado el concurso
de sanos del hospital
y una celadora sin bata ni zuecos
me ha robado el corazón
con descaro
Lo pasea bajo el brazo
en una nevera metálica
camino de la unidad de trasplantes
Querida invierno,
Ahora que tú no estás
voy a mindfulness y hago teatro
leo a la Munro, escribo poesía
y tengo una gata de ojos anfibios
que croa a mis pies
como si pidiese un beso
Ven, ven aquí,
soy (bor) bonica
–dice–
restauremos el Antiguo Régimen
la estabilidad institucional, la paz de lo
prerrevolucionario e inamovible,
la seguridad de las certezas absolutas
Querida invierno,
Ahora que tú no estás
siento la vida a rienda suelta
y tengo la cita culta
(lista, presta, pronta y dispuesta)
en la punta de la lengua
Si la estiro rozaré
el algoritmo vulvar
con la cadencia exacta
(tengo ritmo, soy poeta)
que susurre a gritos la escucha
Poco a poco, lentamente
Ven, ven aquí –faetea felina–
me gusta lo que haces con tu tiempo
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