ME GUSTAN LOS
HOMBRES
Me gustan los hombres, los inteligentes, gentiles,
interesantes, divertidos, que huelen bien.
Que te acarician con la voz, con la mirada. Con los que
jugar a seducir es como bailar un minué.
En realidad me gustan las personas con esas características,
hombres o mujeres.
Que gratas las personas que miran y escuchan con interés y
cuando hablan lo hacen en tono calmo, porque ciertamente tienen
algo que decir.
Que placer estar junto a alguien, en un silencio cómodo,
compartiendo la vida, observando el mundo, los árboles, las aves, la gente que
pasa...
Hoy, tal vez porque me he hecho vieja, percibo que muchos
hombres y muchas mujeres también, gritan demasiado, usan lenguajes manidos,
palabras gastadas, formulas prefabricadas que no dicen nada, sin substancia, me
aburren soberanamente.
La violencia siempre es horrenda, sin elegancia, sin razón.
La gente violenta, los hombres violentos, me repugnan.
Muy poca cosa es quien usa la fuerza bruta o la tortura mental con alguien más débil físicamente, sea mujer, niño o animal.
Muy poca cosa es quien usa la fuerza bruta o la tortura mental con alguien más débil físicamente, sea mujer, niño o animal.
Siento un gran desprecio ante la brutalidad, saca de mi interior una mezcla de ira y dolor incontrolable.
Mas de una vez me he enfrentado a alguien así, ante alguno que golpeaba a una mujer en la
calle, o maltrataba a un animal indefenso y he descubierto que en verdad son
cobardes, se encogen como caracoles cuando los enfrentas a su miseria humana,
mucho mas bajos que cualquier bestia.
Se envalentonan cuando van en grupo, como aves de rapiña,
pero aislados solo son cobardes.
Tengo plena certeza de que ante cualquier bicho de estos, si
tengo un arma no dudaría un instante en acabar con su vida. Le haría un favor a
la sociedad y probablemente yo estaría presa.
Tal vez he tenido suerte en mi vida o he sabido escoger.
Los hombres que han sido míos, (todo los míos que alguien puede ser), no fueron muchos, pero siguen gustándome.
Los hombres que han sido míos, (todo los míos que alguien puede ser), no fueron muchos, pero siguen gustándome.
Unos mayores que yo, con los que aprendí bastante, de
historia, de arte, de música, de refinados placeres infinitos.
Otros, mas jóvenes que yo, refrescantes, divertidos, que me
hacían reír a cada instante, con los que disfruté enormemente.
Uno de ellos ya no está en esta vida, murió hace tiempo. Me quedan las gratas vivencias compartidas y varias cosas pendientes para otra
reencarnación.
Otros, están lejos geográficamente, mantenemos un sutil nexo
cariñoso gracias a la tecnología, me alegra saber que están bien.
No me arrepiento de ninguno de ellos en mi vida.
De mis mujeres, amigas, como buenas hermanas, tengo la complicidad del mismo sexo, la comprensión y
el afecto que supera la barrera de la distancia y el tiempo, los secretos
compartidos, los abrazos inmensos.
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